Causa nº 18225/2017 (Casación). Resolución nº 31 de Corte Suprema, Sala Tercera (Constitucional) de 17 de Abril de 2018 - Jurisprudencia - VLEX 714159957

Causa nº 18225/2017 (Casación). Resolución nº 31 de Corte Suprema, Sala Tercera (Constitucional) de 17 de Abril de 2018

Fecha de Resolución:17 de Abril de 2018
Movimiento:INVALIDADA DE OFICIO (M)
Rol de Ingreso:18225/2017
Rol de Ingreso en Cortes de Apelación:3544-2015 - C.A. de Talca
Rol de Ingreso en Primer Instancia:O-386-2014 - 1º JUZGADO DE LETRAS DE TALCA
Emisor:Sala Tercera (Constitucional)
 
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Santiago, diecisiete de abril de dos mil dieciocho.

Al escrito folio N° 85.099-2018: téngase presente. VISTOS: En estos autos Rol N° 18.225-2017 sobre juicio ordinario de indemnización de perjuicios por falta de servicio y, en subsidio, por responsabilidad extracontractual, caratulados “A.S. con Fisco”, V.A.A.S., M.L.V.A. y J.E.V.D. interpusieron demanda de indemnización de perjuicios en contra del Fisco de Chile fundados en que, como consecuencia del tsunami acaecido el 27 de febrero de 2010, fallecieron nueve integrantes de un grupo familiar; así, explica que en esas circunstancias perdieron la vida C. delP.S.O., M.C.S.S., M.A.S.S., R. delP.S.S., D.D.V.S., S.A.V.S., A.P.P.S., A.G.P.R. y L.G.C.R..

Indican que luego del terremoto de 8,8° grados R., ocurrido a las 03:34 horas del 27 febrero de 2010, se generó un tsunami que llegó a distintos puntos de las costas del litoral en diferentes marejadas u olas destructivas, como el caso de la Isla Orrego en Constitución, que fue afectada por varias subidas y recogidas de mar. Consignan que en la investigación llevada adelante por la Fiscalía Regional Metropolitana Occidente se formalizó a ocho imputados por cuasidelitos de homicidio, y en la que, además, se acordó la suspensión condicional del procedimiento respecto del imputado C.A.Z., pesquisas que, según explican, permanecían abiertas a la fecha de presentación de la demanda, de modo que la responsabilidad civil del Estado es un hecho admitido.

Alegan que en el fallecimiento de las nueve víctimas de que se trata en la isla O. falló el Estado en su conjunto, pues, primeramente, existió culpa o negligencia del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA) y de la Armada, sin perjuicio de que también existió responsabilidad de otros entes del Estado, como la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI), y el poder ejecutivo.

Se refieren enseguida a los antecedentes que obran en la carpeta de investigación, que demuestran, a su juicio, la falta de servicio ocurrida en el caso en examen, y al respecto destacan que el Primer Informe de la Fuerza de Tarea Reservada Occidente identifica a las nueve personas referidas como víctimas del tsunami en el sector isla O. de Constitución; indican que en dicho informe V.A.S., el único sobreviviente de la familia y de 17 años a esa fecha, declaró que su madre C.S.O. (de 42 años), sus hermanos M.C.S.S. (de 26 años), M.S.S. (de 21 años), R.S.S. (de 15 años), D.V.S. (de 12 años), sus sobrinos S.V.S. (de 9 años) y A.P.P.S. (de 7 meses), junto a A.P.R. (pareja de su hermana R., y su hijastro L.C.R. (de 2 años), fallecieron el 27 de febrero de 2010 mientras acampaban en la isla O., y que el último aún se encuentra desaparecido; en su exposición manifestó que amarró a un árbol a su madre, a D., a M.C. y a S. y que él también se amarró y tomó a su hijastro, el pequeño L.; añade que después de dos subidas del mar el agua lo arrastró y, milagrosamente, logró llegar a la otra orilla.

A continuación explican que la isla O. está ubicada en el medio del lecho del río Maule, que presenta una superficie sin mayores relieves y tiene una extensión de cerca de 20 hectáreas, hallándose cubierta en gran parte por eucaliptos y que a ella se accede mediante embarcaciones menores; destacan que frente a la citada isla, y a no más de 100 metros, se ubicaba la Capitanía de Puerto de Constitución, unidad dependiente de la II Zona Naval.

Exponen que ese día 27 de febrero se celebraba el cierre oficial de las actividades del programa “Verano maulino 2010”, con un carnaval brasileño, que contemplaba un desfile de barcos engalanados por el río Maule (conocido como noche veneciana), y el lanzamiento de fuegos artificiales desde la isla, de manera que cada año este islote se atiborra de veraneantes, quienes utilizan sus terrenos para acampar durante los meses estivales.

A continuación subrayan que en la isla O. fallecieron dieciocho personas, mientras que otras siete se encuentran aún desaparecidas.

Luego afirman que es misión de la Capitanía de Puerto difundir a la comunidad local la información de alertas de tsunamis proveniente del SHOA y activar el plan de emergencia, con el objeto de salvaguardar la vida humana en el mar y el sector costero potencialmente afectado; agregan que, de acuerdo a las recomendaciones del indicado servicio, un terremoto mayor a 6,1° R. que involucre daños severos en áreas habitadas debe considerarse como alarma natural, ya que, de producirse un tsunami, tendría lugar después de 15 minutos de ocurrido el sismo; aduce que, sin embargo, los marinos de guardia en la Capitanía de Puerto de Constitución no cumplieron el plan de emergencia ante tsunamis, ni las recomendaciones del SHOA, pues no sólo no mostraron el ánimo de realizar una evacuación del sector costero, sino que, además, no llevaron a cabo siquiera un intento de rescatar a las personas atrapadas en las islas, escapando del lugar en una camioneta fiscal. Expuesto lo anterior alegan que existió culpa o negligencia del SHOA y de la Armada en su conjunto, así como de sus funcionarios, debido a que, acaecido el terremoto, el primero no sólo no alertó oportunamente y con claridad de la posibilidad de ocurrencia de un tsunami, sino que, más aun, indujo a error a las autoridades civiles y a la población en general, al señalar que no existía peligro de maremoto, enfatizando enseguida que, todavía más grave, la Armada incumplió su obligación de prestar ayuda a quienes clamaban por ella después del sismo, destacando en ese sentido que lugareños ayudaron con sus botes a sacar a turistas de la isla O. hacia Constitución.

Aseveran que el mentado incumplimiento a su deber funcionario de actuación, en el que incurrieron el SHOA, la Armada y sus funcionarios, configura una culpa por infracción de reglamentos, consignando al efecto que existe una profusa normativa legal y reglamentaria que obliga a la Armada a proteger la vida humana en el mar y costas del litoral, en forma permanente y actuando de oficio. Así, citan el Tratado SOLAS, el Decreto Supremo N° 26 del Ministerio de Defensa, de 1966, que designó al SHOA como representante oficial de Chile ante el Sistema Internacional de Alarma de Tsunami del Pacífico y creó el "Sistema Nacional de Alarma de Maremoto" (SNAM) y estableció, además, que el SHOA es la única autoridad oficial en el país responsable para emitir, evaluar o cancelar los mensajes o informaciones cursados durante la operación del SNAM; a continuación explican que, en virtud de dicha norma, el SHOA dictó las "Instrucciones Oceanográficas N° 3" sobre el SNAM, que regulan todo lo relacionado con la detección y aviso en caso de maremotos en el país, de manera que constituye "el protocolo" a seguir en un caso como el de autos. En tal sentido consignan que, conforme a su tenor, el SNAM es operado en forma exclusiva y excluyente por el SHOA y que en las zonas costeras corresponde a la Armada difundir la alarma, labor que ha de realizar a través de las Gobernaciones Marítimas, de las Capitanías de Puerto y de las Alcaldías de Mar distribuidas a lo largo del litoral.

En cuarto lugar menciona la Ley Orgánica de la DIRECTEMAR, contenida en el Decreto con Fuerza de Ley N° 292, de 1953, cuyo artículo 3, en su letra a), dispone que le corresponde velar por la seguridad de la navegación y por la protección de la vida humana en el mar.

En quinto y último término se refiere al Decreto Supremo N° 1.190, de 1976, que organiza el "Servicio de Búsqueda y Rescate Marítimo" de la Armada, en cuyo texto se establece de forma clara y explícita la obligación que pesa sobre esta última, en su conjunto, de adoptar acciones, en forma autónoma, eficaz y permanente, frente al tsunami.

Estiman que, en consecuencia, la Armada debió actuar en forma autónoma, arbitrando y ejecutando todas las medidas posibles y a su alcance para proteger la vida humana en el mar y costas chilenas, actuación que, empero, no llevó a efecto.

Acusan que en la especie también medió responsabilidad del SHOA en lo que atañe a la alerta de tsunami, precisando que la misma fue prontamente reconocida y asumida, en tanto la Armada decidió, luego de una peculiar investigación encomendada a la DIRECTEMAR, dar de baja al Director del SHOA, Capitán de N.M.R.B., y aplicar una amonestación escrita de carácter gravísima al Teniente 1° M.A.M..

Sostienen a continuación que la actuación del SHOA y de la Armada fue, además, defectuosa, desde que no hicieron un uso adecuado de los medios con que contaban, aunque fueren insuficientes, puesto que no generaron un adecuado sistema de "alerta temprana". D. esta perspectiva aseguran que la misión que el Tratado SOLAS, el Decreto Supremo N° 26 de 1966 y el SNAM asignan a la Armada, referido a la eficaz protección de la vida humana, supone, incluso, el deber de educar adecuadamente a la población, especialmente la que habita en los sectores costeros bajos, acerca de qué hacer en caso de un sismo de intensidad que pueda generar un tsunami; en tal sentido, alegan que un adecuado sistema de este tipo supone desarrollar planes de evacuación y simulacros para coordinar una huida ordenada, lo que implica la instrucción previa del personal de la Armada. Más aun, acusan que los errores cometidos por dichos entes el 27 febrero de 2010 son inexcusables, pues existían antecedentes relacionados con errores previos, groseros e injustificables, que debieron alertar a dichas instituciones a fin de corregir su proceder.

Denuncian que en el caso en estudio existió, además, falta personal de los funcionarios de la Armada apostados en Constitución, en tanto ellos, sabiendo o no pudiendo menos que saber, que la magnitud del sismo por sí sola hacía presagiar la llegada de un tsunami, no sólo no alertaron a la población antes de huir, sino que ni siquiera ayudaron a evacuar a las personas que se hallaban en la isla, pese a que podían hacerlo.

En cuanto a la...

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